jueves, 18 de marzo de 2010

Naufragio.

Fermenta en perfecto estado la mañana.
Dos perros se relamen por el pasto que no maté.
Se autoextrangula el caimacán del esotérico y antiostentoso clan.
Y yo duermo tranquilo como un títere.
Y corto cuerdas de noche.
De noche salgo a exterminar espectadores.
Vuelvo de día, sangrando.
Ato los hilos nuevamente y espero paciente un resultado obvio.
Perpetua al titiritero que todo lo niega.
Libertad al monigote que se salva sólo por amor.
Y nada el sentido, nada lo más lejos posible de su nave que se hunde

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