Soy un ser superior.
Somos seres superiores.
Somos un ser superior.
Y serlo, implica dejar a un lado
el instinto de virus que tengo.
Que tenemos.
Que todos tenemos.
Dejarlo aparte y no sólo atacar.
Todo consiste, en primer lugar, en elegir
a la víctima.
Bien o mal.
Elegir.
Y, sólo después de eso, liberar
el primitivo y sañoso instinto.
Todo sin dudar.
Sin bacilar.
Sin vibrionar.
Sin estreptococar.
Sin la menor compasión.
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