jueves, 18 de marzo de 2010

Hoy.

Hoy vuelvo a imaginarte tal cual eras ese día:
Un ángel de espaldas.
Un sueño lector de almas.
Un poema sin autor.
Un autodefinido vuelo invisible.

¿Cómo no lo pensé antes?

Si es que hoy
ya no creo creer poco necesario
el viento de tus alas.
Y tus alas en el viento.
Hoy que vuelo más lejos que el viento.
Hoy que soy hechado de menos sólo por mi soledad.
Hoy que, otra vez, se van todos
y nos dejan solos.
Sólo con nosotros mismos.
Hoy, nadie vuela adelante,
nadie vuela atrás.
Nadie vuela arriba,
nadie vuela abajo.
Sólo nadies solos que
se arrastran sobre sus precarios pies.
Hoy llega el sol, tieso,
muerde el cuello de los nadies
y deja heridas de muerte a sus espaldas.
Pero no te preocupes.
Son sólo nadies.
Muchos nadies solos.
Pichones de nadies,
Nadies viejos,
Pedazos de nadies.

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