jueves, 18 de marzo de 2010

Sí, tengo un problema con Oliverio.

No lo pensé, sólo lo hice.

Salí a dar la vuelta a mundo

montado en mis zapatillas.

Y no tuve mejor idea que

pasar frente a un inusitado y vizco

vendedor de amor que se paseaba

por el suelo a los gritos:

-Amor transparente.

-Amor empañado.

-Amor sub-acuático.

-Amor 3D.

-Amor de colores.

-Amor infrarrojo.

-Amor amor espejado.

-Amor amor de hombre.

-Amor amor de mujer.

-Amor amor ahumado.

-Amor unisex.

-Amor monocromático.

-Amor funcional.

-Amor accesorio.

-Amor de paseo.

-Amor enduro.

-Amor elaborado.

-Amor para ver de lejos.

-Amor en bruto.

-Amor para leer.

-Amor sin patas.

-Amor de sol.

-Amor de trabajo.

-Amor de plástico.

-Amor de contacto.

-Amor moderno.

-Amor anticuado.

-Amor para colgar del cuello.

-Amor en la mesa de luz.

-Amor con funda propia.

-Amor nuevo.

-Amor rayado.

-Amor torcido.

-Amor encintado.

-Amor para descansar el corazón.

Indignado.

Indignadísimo.

Articulé el más grande NO

que encontré en mi vocabulario.

¡Lo único que me faltaba!

Andar gastando

en algo

que

crece

en cualquier rincón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario