jueves, 18 de marzo de 2010

Imborrable.

Todo aquél que insista en creer que mi mente y yo somos tal para cual, se equivoca.
Se equivoca porque, a veces, yo demuestro todo lo contrario a lo que ella desea mostrar.
A veces ella me dice cosas que no quiero oír.
A veces la hago pensar en cosas en las que no quiere pensar.
Al comer, mi mente intenta rehuir de mis gustos.
Al pensar, intenta escapar de mis ideas.
Intenta ser una mente normal, como cualquiera.
Pero yo no se lo permito.
Mientras viva en mí, deberá asentir todos mis pensares,
De lo contrario…
Deberá, igualmente, asentirlos.
Las figuras amarillas en la pared, las marcas, los borradores incompletos.
No siempre les obedece, pero después de cada desobediencia, yo separo, tímidamente, los que son borradores de los que son imborrables…

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