jueves, 18 de marzo de 2010

Nueva mano.

Una nueva mano
desmantela mi partida de solitario
cinco minutos antes de la fiesta.
Una llamada subliminal
interrumpe mi concentración
en aquél ambicioso sueño.
Y ya cierra sus puertas la opción
de atracar un descanso destilado
al blanco sillón.

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