jueves, 18 de marzo de 2010

Menos yo.

Brotaba, de a poco, la noche.

Descansa todo.

Despierta nada.

Finalmente, llego al lugar pactado.

Y ahí estabas.

Erguido, con esa mirada de fuego.

Giré dormido.

No pude mantener la horizontalidad.

Desperté y tu sangre se hallaba seca.

No hay más remedio.

Ya te duele respirar.

Y yo respiro ese dolor, tu dolor.

Soplé la última vela con los restos de aire que quedaban en tu cuerpo.

Apagué el fuego de tus ojos con tu propia saliva.

Vacié todos tus recuerdos en una caja.

Me quedé con todo.

Me odiaron por celos.

Final nocturno.

Entierro precoz.

Funeral infinito: subterráneo.

Nadie extraña a nadie.

Nadie apreció a nadie.

Todos lloran.

Menos yo.

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