sábado, 31 de julio de 2010

La verdad.

No. Sí, seguro. No lo creo.

No tengo la menor idea.

No sé de qué me hablas.

Posibles respuestas ante

el apuro del corpulento imbécil.

¿La imbécil?

La imbécil.

¿La puta rosa?

¿Otra vez?

¿Un e-mail de quién?

Discúlpame, pero no sé

de quién me estás hablando.

Vos y tu voz están gravemente confundidos.

Yo no tengo nada que ver.

Ni nada para habla.

Mejor cierro ojos y boca.

Y espero.

Mejor espero a mi turno.

Mejor espero que alguien está de espaldas

Para enterrarle, palabra por palabra,

la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario