miércoles, 17 de marzo de 2010

Ansias.

Hasta la mano izquierda
del lado derecho.
Un ojo en cada mano.
Un débil resto de piel ajena bajo tus uñas.
La tráquea notablemente apuñalada.
Tragaste más que palabras y dientes esa noche.
No hubo pulgada alguna que
no haya sentido el primer encuentro con el acero brutal.
Te han juntado así como a un vaso roto
y te han dado una tranquila y profunda morada.
Han pasado ya tres noches desde que despertaste.
Ahí abajo.
Donde el tiempo va a paso lento
y el dolor invade cada paso.
No pudiste pedir auxilio.
No pudiste siquiera arañar tu nuevo cielo.
Está oscuro.
Y en la oscuridad esperas.
Desesperado.
Un metro y ochenta centímetros
te separan del suelo que alguna vez pisaste.
Un minuto y mil lágrimas
te separan de la temida muerte.
Muerte que hoy ansías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario