Con la sombra de mi mano
intento tomar un objeto estático,
éste se resbala, atraviesa la sombra
y no tomo nada.
Pero cuando la sombra de mi mano
toma la sombra del objeto,
el objeto se levanta de la mesa.
Y se va.
Tomo el objeto en pleno vuelo,
con todo y sombra.
Lo acerco a mi boca y lo seco.
Y lo trago.
pero la sombra se muestra inmune,
no se despega del fondo.
Determino de carácter "imposible"
el comerse una sombra.
Es inmortal e intragable
mientras tenga un objeto al que aferrarse,
atado a ella.
Ni siquiera por la espalda se deja tragar.
No se sorprende.
La sombra todo lo ve.
La sombra no tiene espalda, ni nuca, ni ojos.
La sombra es un ojo.
Un ojo parasitario que se alimenta,
gota a gota, de la existencia de su víctima
hasta llevarla, vampíricamente,
al colapso existencial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario