Entierro una disculpa a tus pies.
Un metro más de profundidad
por cada segundo que te hice perder.
Una espina más en mis manos
por cada noche de hielo.
Un grano más de sal bajo mis rodillas
por cada mirada semipresencial
de mi parte y más de tu parte.
Me voy sin decir nada,
sin siquiera levantarme.
Y mañana,
voy a estar más lejos de lo que nunca estuve.
Más lejos que cuando aún no me tenías presente.
Más lejos que la última disculpa.
Más última que mi última opción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario