miércoles, 14 de abril de 2010

Ojos.

Un solo ojo no triangula, no mide distancias.

Dos ojos no pueden dejar de ver a un mismo lado.

Mucho menos, cuatro.

Son dos, definitivamente, antes que uno, mejor dos.

Pero, es inevitable, reunimos cuatro.

Cuatro ojos, dos pares.

Dos pares casi del mismo color pero de distinta mirada.

Tu reflejo, el mío.

Se acercan, se estrechan, se rodean y se unen,

Como poniendo un parche en el ojo a la cruz del sur.

Volando, surcando, apuñalando al tercer cíclope.

Ellos, todos ellos:

El cíclope superfluo.

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