sábado, 31 de julio de 2010

Dicen.

Dicen que el amor sana las heridas.
Y que desintoxica el alma.
Que vuelve de oro las noches de plata.
Que es ciego, pero no tanto.
Pero ¿Qué ocurre cuando el alma no tiene cura?
¿Cuando la noche amanece?
¿Cuando todos los ojos se cierran?
Aquella noche tragué tanta pasión
que, al regresar, me vi obligado a
envenenarme para no morir de amor.
Veneno: el único antídoto.
Amor: el mejor veneno.
Pasión: la mayor de las virtudes.
Y todo se vuelca en mi pecho.
Y espera que amanezca para volver de plata el sol.
Y, de oro, algún corazón.
Algún dichoso corazón.

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